Definir la VISIÓN personal

La semana pasada determinamos nuestros valores. Ahora hay que marcar donde queremos llegar, nuestro destino en ese viaje que vamos a emprender en concordancia con esos valores que tenemos. Es decir, la misión y visión de nuestro proyecto de vida que nos ayudarán a estar cada vez más cerca de ese destino que buscamos.

La mayoría de las personas no tienen definida la visión y la misión. Pero te puedo asegurar que cuando empiezas a reflexionar sobre esos conceptos todo se ordena en tu cabeza y tienes mucho más claro para qué y por qué haces las cosas y, sobre todo, que vas a conseguir.

Es como si cogieras el coche y te pusieras en carretera. Seguro que llegas a algún sitio, de eso no hay duda, pero no sabes a dónde vas, si el viaje será largo o corto,  no habrás previsto si tienes suficiente gasolina, si tu coche está en condiciones, si tendrás que parar para comer o dormir, si tienes que llevar ropa de invierno o de verano, de cuánto dinero dispones, etc.

Podrás también hacer un viaje de aventura, al azar, sin planificar ni tener en cuenta nada, hasta donde te lleve. Pero en ese caso también, de alguna manera, decides como quieres que sea tu viaje, tu objetivo es viajar.

Te preguntarás ¿si cualquiera de las dos opciones son válidas para que necesito hacer planes? Pues para que lo que hagas en tu día a día no te distraiga de tu objetivo final, para que cada día puedas encaminarte un poco hacia lo que deseas lograr, para que cada vez estés más cerca de tu sueño. Por eso es importante tener una visión y una misión personal.

La visión es el sueño que quieres ver cumplido. Es la imagen que quieres tener de ti. Es una brújula que te marca el norte, a donde quieres ir. Es lo que, además de darte un propósito, siempre mejora el mundo que te rodea.

Una persona sin visión es una persona desorientada e insatisfecha porque no se dirige a ninguna parte. La visión da sentido y propósito a nuestra vida, nos indica lo que nos acerca y lo que nos aleja de nuestro proyecto personal, nos compromete y nos motiva, nos ayuda a perseverar para encontrar el camino, cuando nos tropezamos con una piedra.

¿Cómo definir nuestra visión?

Cada una de nosotras tendrá una visión propia, que tiene que ver con quienes somos, con nuestros valores, etc. Por eso es importante conocernos. Y no importa lo ambiciosa que sea la respuesta, es tu respuesta. Seguro que te quedarás más cerca, en caso de no conseguirlo,  que si te hubiera planteado un objetivo más discreto.

Te propongo responder a las siguientes preguntas o a cualquier otra que se te ocurra si te acerca al objetivo:

  • ¿Quién soy?
  • ¿Cómo me percibo en el futuro?
  • ¿Quién quiero ser?
  • ¿A dónde voy?
  • ¿Cómo deseo que me vean en el futuro?
  • ¿Cuáles son mis valores más importantes? (elige los 4 ó 5 más importantes de la lista de la semana pasada)
  • ¿Qué es lo más importante que quiero lograr?
  • ¿Qué tipo de gente quiero tener a mi lado? O ¿a quién/quienes quiero tener a mi lado?;

Escribe las respuestas, con sinceridad, sin tapujos, ¡es tu sueño! Es tu proyecto así que no tiene que importarte lo que puedan decir. Y lo tendrás cerca, presente, para que lo recuerdes cuando te pierdas, para que puedas retomar el camino. No pasa nada si suena a locura, ¡es tu sueño! Ya lo irás concretando. De momento es lo que quieres.

A partir de esas respuestas puedes plasmar tu visión, ese sueño. Siempre en positivo, pensando en que puedes mejorar tu entorno, el mundo. En esa visión reflejaras tus principios básicos, tu esencia.

A partir de la visión podemos elaborar metas, estrategias, planes de acción, es decir, concretar también nuestra misión.

Te dejo una frase anónima que me gusta mucho y que me ayudó, en su momento,  a ser más concreta:

“EL ESFUERZO SIN VISIÓN ES RUTINA Y LA VISIÓN SIN ESFUERZO ES UNA FANTASÍA”

Hablamos la semana que viene. Comparte con nosotras.

Felices días y muchas risas.

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